Nada te sale bien, te muerde la impotencia y te dan ganas de estampar a alquien contra la pared, romper el espejo y tirar algo contra el suelo. Cuando te preguntan sueltas un <<DÉJAME>> rotundo que podría estallar tímpanos. Te escondes en el baño a soltar alguna que otra lagrimilla. Cuanto más quieres que la gente deje de mirarte, más vienen. Ostia, quiero que me dejéis en paz, ¿tanto cuesta eso? Y tú que llevas tu orgullo a hombros como almeja lleva su concha que no la suelta, ¿qué quieres? ¿qué te de la razón como a los tontos? No me cuesta nada. Pero me importa, ¿vale? Y por eso no te la doy. No me eches las culpas.
<<Querida conciencia,
se que el amor propio no la traga,
que siempre le están añadiendo cargos a su nombre,
y que la culpabilidad llama bastante a su puerta.
Pero a usted...

