domingo, 15 de diciembre de 2013

Señora Almohada

"Y ahora vas a salir por la puerta y admitirás que eres una cobarde. Te equivocaste de principio a final, te diste con la piedra hasta desangrarte. Puro masoquismo, querida. Tortúrate todo lo que quieras. Deja de aferrarte a recuerdos que jamás volverá ¡Ay! .. "
Y la almohada pareció titubear a la par que ella conseguía abrir los ojos. Y ya no se escuchó nada en la habitación salvo una pequeña brisa que conseguía susurrar entre la ventana y la persiana.
Y ahí se quedaban cada día los secretos sumergidos de las noches, el textil acariciaba sus oídos cuando la transportaba a la relajación plena.
Puede que todo estuviera en su cabeza aunque sólo se presentara el fruto de la conciencia, pero la pelea con sus súbditos subconscientes era evidente, pues a veces la almohada parecía susurrarle:
"Oh, pequeña Ingenua, si me escucharas algún día. Cuánto te queda por vivir."