Se encontraron de improviso en una esquina y ella dudó en saludar pero finalmente lo hizo recibiendo de él una cordial expresión. Nerviosas palabras salían de la boca de ambos hasta que él decidió acompañarla hacia su destino. Caminaron sin mirarse, hablando de temas poco convencionales pero que servían de distracción ante el apuro de verse sometidos a la tensión de estar en silencio. Perdieron el rumbo y se pararon. Él le dijo que necesitaba decirle algo, ella esperó, y él le pidió que si hacia mal le perdonase. Se estremecieron cuando sus ojos se encontraron. Él se acercó y la cogió delicadamente de la nuca; se inclinó al rostro de ella y la empujó suavemente arrastrándola con la otra mano hacia sí desde la espalda. Se fundieron en un beso extraño, pasional. Ella tembló entre sus brazos, lo había estado esperando tiempo atrás, ahora era el presente. Él había vuelto resucitando todo lo que ella había sido y disolviendo todo el sufrimiento de haber tenido que fingir que no le importaba.
martes, 21 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Distráeme para tardar en contestar.
Yo nunca diría qué perfecto y menos en este tipo de situaciones. Que pasen, como si fuesen una tormenta entre las tormentas sucumbiendo un gran abismo de esperanzas mal hechas. Soy ineficaz ahora mismo para la vida, pero vamos a ver, también lo es un limón verde o mismamente una lata sin chapa para poder abrirla.
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martes, 7 de junio de 2011
Sin título.
Lo único que nos diferenciaba de los famosos era el simple hecho de que nadie supiese ni opinase sobre nuestra vida las 24 horas del día. Con el boom de las redes sociales cuesta que se venda la prensa rosa, todo está en internet. ¿Qué suerte los famosos? Ya, al menos cobran
lunes, 6 de junio de 2011
Escucha
Para empezar lo importante es querer a alguien y ser capaz de demostrarlo; la gente va a hablar siempre y bueno, como se supera eso... Se supera dando la cara.
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