sufres porque haces lo que debes de hacer, y sufres porque no puedes
hacer lo que quieres. Sufres porque no eres como debes, porque no tienes
lo que quieres, porque no eres lo que haces, porque no haces lo que
puedes, porque no quieres lo que sientes; porque no sientes que deberías
de ser como quieres para tener lo que verdaderamente, necesitas.